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||| EL
EJERCICIO REDUCIRÍA EL RIESGO DE
DESARROLLAR VARIOS CÁNCERES |
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NUEVA YORK (Reuters Health) - 8 de setiembre,
2008.
FUENTE: American Journal of Epidemiology,
15 de agosto del 2008.
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Los adultos regularmente activos, ya
sea por trabajo o actividad física,
serían menos propensos a desarrollar
varios cánceres, sugirió un
nuevo estudio.
La investigación controló
a unos 80.000 adultos japoneses durante
una década y mostró que los
hombres y mujeres regularmente activos tenían
menos riesgo de desarrollar cualquier tipo
de cáncer.
Cuando los autores analizaron tipos de cánceres
específicos, hallaron que el ejercicio
estaba asociado con un menor riesgo de cáncer
de colon, hígado, páncreas
y estómago.
El equipo observó también
que el efecto protector era mucho más
fuerte entre los hombres y las mujeres con
peso normal, lo que respalda la teoría
de que la actividad física disminuye
el riesgo de cáncer por lo menos
en parte gracias al mejor control del peso
corporal.
Los resultados obtenidos por el equipo de
Manami Inoue, del Centro Nacional de Oncología
de Japón, en Tokio, fueron publicados
en American Journal of Epidemiology.
El equipo analizó la incidencia del
cáncer en 79.771 hombres y mujeres,
de entre 45 y 74 años al inicio del
estudio.
Entre 1995 y 1999, los participantes respondieron
sobre sus niveles de actividad física,
alimentación y otros hábitos
de vida; el equipo los controló hasta
el 2004 y registró más de
4.300 diagnósticos de nuevos cánceres.
Según el equipo, el riesgo de desarrollar
un cáncer bajaba significativamente
a medida que aumentaba el nivel de actividad
de los participantes.
En promedio, los hombres más activos
eran un 13 por ciento menos propensos que
los hombres menos activos a desarrollar
un cáncer; las mujeres más
activas tenían un 16 por ciento menos
riesgo de padecer la enfermedad que las
sedentarias.
Esa relación se mantuvo tras considerar
varios factores, como la edad, el peso,
el tabaquismo y el consumo calórico
diario de los participantes.
La actividad física se definió
no sólo como todo ejercicio realizado
en períodos de ocio, sino también
como la cantidad de tiempo que los participantes
solían dedicar a caminar y a hacer
esfuerzos físicos durante el trabajo
fuera y dentro del hogar.
"Nuestros resultados sugieren que aumentar
la actividad física diaria total,
no sólo el ejercicio, ayudaría
a prevenir el cáncer en los hombres
y las mujeres japonesas", dijo Inoue
a Reuters Health.
El autor destacó también que
la población japonesa es relativamente
delgada y que la relación entre la
actividad física y la reducción
del riesgo de cáncer era más
débil entre el grupo de participantes
con sobrepeso.
Existe la hipótesis de que el ejercicio
ayudaría a prevenir el cáncer,
en parte mediante el control de la grasa
corporal. Pero la actividad física
también provocó otros efectos
que, en teoría, podrían evitar
el cáncer, destacó el equipo.
Por ejemplo, el ejercicio puede estimular
la actividad del sistema inmune, una de
las defensas naturales del organismo contra
el cáncer. Puede también alterar
los niveles de ciertas hormonas, incluidas
las sexuales y los factores de crecimiento
similares a la insulina, que aceleran el
crecimiento y la diseminación tumoral.
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