|
||| UNA
PROTEÍNA EFICAZ PARA ALIVIAR EL DOLOR |
- - - - - - - - - - - - -
- - - - - - - - - - - -
JANO y agencias · 09 Octubre 2008
Neuron 2008;60:111-122,
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
- - - - -
Conocida como FRAP, suprime el dolor
de una manera ocho veces más efectiva
que la morfina, tal como muestran investigadores
estadounidenses y finlandeses
Investigadores de la Universidad de
Carolina del Norte (Estados Unidos) y de
la Universidad de Helsinki (Finlandia) han
descubierto una nueva diana terapéutica
para aliviar el dolor. Se trata de una proteína
celular que parece tener una eficacia ocho
veces mayor que la morfina para suprimirlo.
Los investigadores, que publican su hallazgo
en "Neuron", identificaron la
identidad y el papel de una proteína
que actúa en las neuronas sensibles
del dolor para convertir los mensajeros
químicos que causan el dolor en otros
que lo suprimen.
Para estudiar las complejas bases biológicas
del dolor mediante el análisis de
la transmisión de señales
dolorosas por el organismo, muchos investigadores
han utilizado proteínas como marcadores
que etiquetan las neuronas sensibles del
dolor. Uno de estos marcadores, denominado
fosfatasa ácida resistente al fluoruro
(FRAP), se lleva utilizando desde hace 50
años con esta finalidad, pero el
gen que codifica esta proteína no
se había identificado.
Sin embargo, los autores del nuevo estudio
han descubierto que FRAP es idéntica
a una proteína utilizada para diagnosticar
el cáncer de próstata, denominada
fosfatasa ácida prostática
(PAP), cuyos niveles aumentan en sangre
en pacientes con cáncer de próstata
metastásico.
Investigaciones anteriores mostraron que
FRAP y PAP podrían compartir identidad.
Para comprobar esta hipótesis los
investigadores estudiaron tejidos en ratones
modificados para carecer del gen de PAP
y descubrieron que la actividad de FRAP
tampoco existía. Esto reveló
que las dos proteínas eran en realidad
idénticas.
Además, los ratones manipulados eran
más sensibles que los normales al
dolor inflamatorio y neuropático,
dos formas comunes de dolor crónico
en humanos. Esta mayor sensibilidad disminuyó
cuando inyectaron PAP en la espina dorsal
de estos animales.
Según explica el Dr. Mark J. Zylka,
de la Universidad de Carolina del Norte
y codirector del estudio, "estábamos
muy sorprendidos de que una simple inyección
pudiera tener un efecto tan potente sobre
el dolor. No sólo eso, sino que parecía
funcionar mucho mejor que la morfina".
La proteína suprimió el dolor
de forma tan eficaz como la morfina pero
durante más tiempo. Una dosis de
PAP duró hasta tres días,
superando en gran medida las 5 horas que
se consiguen con una dosis de morfina.
Los investigadores se plantearon luego cómo
suprimía PAP el dolor. Sabían
que cuando las neuronas que detectan el
dolor son estimuladas liberan adenosina
trifosfato (ATP). Este componente desencadena
procesos que producen la sensación
de dolor. Pero si la ATP se degrada en adenosina,
que inhibe a las neuronas que transmiten
las señales dolorosas, se alivia
el dolor.
Muestran en sus experimentos que PAP elimina
el grupo de fosfatos, generando adenosina.
Su estudio es el primero en identificar
y caracterizar el papel de tales proteínas
en las neuronas del dolor.
Los científicos buscan ahora proteínas
adicionales que degraden los nucleótidos
de estas neuronas y también trabajan
en el desarrollo de moléculas que
interactúen con PAP para aumentar
o imitar su actividad.
"Es posible que PAP pueda ser utilizada
en sí misma como tratamiento para
el dolor mediante una inyección,
como en el caso de la morfina. Pero nos
gustaría modificarla para que pudiera
tomarse en píldoras", concluye
el Dr. Zylka.
|