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||| SENTARSE
FRENTE A LA TELEVISIÓN FAVORECE LA
HIPERTENSIÓN INFANTIL |
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NURIA BAENA
MADRID
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Inactividad física, alimentación
insana y descanso deficiente son factores
asociados
Los niños que pasan mucho tiempo
sentados delante de una pantalla podrían
ver incrementado el riesgo de sufrir hipertensión.
Esto es lo que defiende un artículo
publicado en la revista 'Archives of Pediatrics
& Adolescent Medicine', que advierte
de que "la agrupación de factores
de riesgo de enfermedad cardiovascular en
la población joven con sobrepeso
puede ser un indicador de peligros inmediatos
y no sólo de potenciales problemas
en el futuro". Además, la investigación
señala que, a pesar de que la hipertensión
ha sido tradicionalmente asociada a factores
genéticos, unos hábitos físicos,
alimentarios y de descanso sanos ayudarían
a controlar su aparición en los más
pequeños, un problema cada vez más
frecuente en nuestra sociedad.
El estudio lo llevó a cabo, en colaboración
con otros investigadores, David Martínez-Gómez,
que desarrolla su trabajo en la Iowa State
University (EEUU) y en el Grupo de Inmunonutrición,
del Departamento de Metabolismo y Nutrición
del Instituto del Frío del Consejo
Superior de Investigaciones Científicas
(CSIC). En él, se examinó
la relación existente entre las actividades
sedentarias (especialmente las realizadas
frente a una pantalla) con los niveles de
tensión arterial registrados en 111
niños (57 chicos y 54 chicas) con
edades comprendidas entre los tres y los
ocho años, que fueron seleccionados
en escuelas infantiles y de educación
primaria de una comunidad rural del medio
oeste de EEUU.
Además de medir los niveles de grasa
de los pequeños y el tiempo dedicado
a actividades sedentarias, los padres contabilizaron
cada día y durante una semana el
tiempo que sus hijos habían pasado
viendo la televisión, distrayéndose
con videojuegos, pintando, sentados...
El estudio señaló que los
niños habían dedicado cinco
horas diarias a realizar actividades sedentarias,
de las cuales el tiempo transcurrido frente
a una pantalla, ya fuera de televisión,
de ordenador o de videoconsola, fue de hora
y media. Por otra parte, mientras los varones
pasaron más tiempo en el ordenador
que las chicas, no se registraron diferencias
entre sexos a la hora de contabilizar la
dedicación a otras ocupaciones.
El tiempo pasado delante de la televisión
o viendo películas se tradujo en
una presión arterial más alta,
incluso en niños delgados. El tercio
de los que menos tiempo habían dedicado
a estas actividades registró una
presión arterial significativamente
más baja (tanto sistólica
como diastólica), en comparación
con el tercio que más tiempo había
consumido en esta ocupación. Sin
embargo, las actividades sedentarias en
general no tuvieron incidencia en la tensión
arterial de los niños.
Ante estos resultados los autores del estudio
concluyeron que el tiempo consumido por
los niños frente a una pantalla está
relacionado con los niveles de tensión
arterial, independientemente de la condición
física del pequeño. Además,
destacaron que durante este tiempo suelen
tener lugar otras conductas relacionadas
con la obesidad y la hipertensión,
como comer, especialmente alimentos ricos
en grasas, azúcar y sal, en detrimento
del consumo de frutas y vegetales. Por otra
parte, la inactividad física que
comporta sentarse frente a una pantalla
constituiría en sí misma otro
factor de riesgo. Finalmente, el tiempo
dedicado a ver la televisión suele
interferir con el descanso, cuando una adecuada
higiene del sueño ha sido asociada
a tensión arterial baja.
Combinación
de hábitos poco saludables
Para David Martínez-Gómez,
el problema de la hipertensión infantil
tiene relevancia y seguirá siendo
así hasta que no se promuevan hábitos
más beneficiosos, aunque "nada
es malo (ver la televisión o consumir
comida rápida y bebidas azucaradas)
si no se lleva a un extremo". Para
llevar a cabo estos cambios culturales Martínez-Gómez
declara que hay que trabajar con los niños
desde las edades más tempranas, lo
que incluye también a los padres.
Para el investigador español la principal
conclusión de este estudio es que
desarrollar conductas poco saludables desde
edades tempranas puede tener consecuencias
negativas para la salud tales como la hipertensión,
independientemente de que el pequeño
sufra o no de obesidad, ya que se ha observado
que también los niños delgados
ven incrementada la tensión arterial
al pasar tiempo frente un monitor.
En opinión de Martínez-Gómez,
la clave de este problema está en
la interacción de factores negativos
asociados a un mayor consumo de televisión,
como la mala alimentación, pasar
más tiempo sentado y sin realizar
actividad física y menos horas de
sueño. Esta combinación de
elementos puede ejercer un efecto negativo
y contribuir a la obesidad y a trastornos
del metabolismo.
En esta idea coincide el doctor Juan Ruiz-Canela
Cáceres, Presidente de la Asociación
Española de Pediatría de Atención
Primaria (AEPap), que especifica que los
factores de riesgo más frecuentes
en la hipertensión infantil son la
obesidad y el género, ya que este
problema es más habitual en los varones.
Además, destaca que la herencia genética
tiene un papel clave en la hipertensión
esencial, que es la más habitual
y que forma parte de otros trastornos como
la arteriosclerosis y las enfermedades vasculares.
Para combatir la hipertensión el
doctor Ruiz-Canela también aboga
por introducir cambios en el día
a día de los más pequeños
que incluyan más ejercicio, una dieta
más rica en fibra y verduras y evitar
la exposición al tabaco.
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