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||| NUEVA
OPCIÓN PARA UNA ARRITMIA COMÚN |
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MADRID.- 16 de octubre, 2009
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Los pacientes con fibrilación auricular
podrían contar pronto con una nueva
herramienta para mantener a raya su enfermedad.
El Comité de Fármacos
para Uso Humano de la Agencia Europea del
Medicamento (EMEA en sus siglas en inglés)
acaba de recomendar la autorización
en la UE de un nuevo fármaco, desarrollado
por Sanofi-Aventis.
Multaq (dronedarona), que ya ha recibido
el visto bueno de las autoridades sanitarias
estadounidenses, está indicado en
enfermos clínicamente estables que
hayan sufrido algún evento en el
pasado o presenten episodios de fibrilación
auricular no permanentes para prevenir la
recurrencia del trastorno o reducir la frecuencia
ventricular.
Según explica el organismo europeo
en un comunicado, el fármaco se muestra
efectivo para controlar tanto el ritmo como
la frecuencia cardiaca.
Además, también permite reducir
el riesgo de hospitalizaciones relacionadas
con la enfermedad cardiaca. "Esta decisión
aporta una nueva esperanza a los pacientes
cuya vida se ve potencialmente alterada
por las complicaciones cardiovasculares
relacionadas con la fibrilación auricular.
Estamos convencidos de que dronedarona contribuirá
a satisfacer una necesidad médica
para este tipo de pacientes", ha declarado
Jean-Pierre Lehner, director médico
de la compañía farmacéutica
Sanofi-Aventis.
Entre los efectos adversos más comunes,
el Comité cita reacciones como diarrea,
náuseas, vómitos, fatiga y
astenia. "Consideramos que hay un balance
positivo de sus beneficios con respecto
a sus riesgos, por lo que recomendamos la
licencia de la autorización de comercialización",
señala el documento citado.
La fibrilación auricular es la arritmia
más frecuente. Según las estimaciones,
en Europa la padecen alrededor de cuatro
millones y medio de personas y, aunque es
más común entre las personas
mayores (entre un 10% y un 12% de la población
de más de 75 años la sufre)
también puede aparecer en personas
jóvenes y sin ninguna otra complicación
de corazón.
Además de fármacos para controlar
el ritmo y la frecuencia del corazón,
estos pacientes suelen necesitar con frecuencia
seguir una terapia con anticoagulantes,
medicamentos -como el popular Sintrom- que
hacen más ligera la sangre y protegen
contra la formación trombos, pero
que exigen una monitorización muy
exhaustiva y frecuente.
En este sentido, las cosas también
podrían cambiar pronto. Según
los datos presentados en el reciente Congreso
Europeo de Cardiología celebrado
en Barcelona, una nueva alternativa farmacológica
(dabigatran), podría permitir a los
pacientes controlar su coagulación
de una forma eficaz, segura y mucho más
cómoda, ya que el fármaco
no exige la visita periódica al especialista
para establecer las dosis adecuadas.
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