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||| AUMENTAR
EL CONSUMO DE FIBRA REDUCIRÍA LA
GRASA ABDOMINAL |
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NUEVA YORK (Reuters Health) - 2 de noviembre,
2009.
FUENTE: American Journal of Clinical Nutrition,
noviembre del 2009.
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Un nuevo estudio demuestra que comer apenas
un poco más de fibra tendría
gran impacto en la reducción del
tamaño de cintura de los jóvenes
en Estados Unidos.
Los adolescentes latinos que aumentaron
el consumo de fibra durante dos años
lograron disminuir significativamente la
cantidad de grasa alrededor de la cintura,
mientras que en los jóvenes que comieron
menos fibra creció el tamaño
abdominal.
Estas fueron las conclusiones del equipo
de Jaimie N. Davis, de la Escuela de Medicina
de Keck, en la University of Southern California
en Los Angeles.
El equipo estaba estudiando la grasa abdominal,
que es la más peligrosa porque aumenta
el riesgo de desarrollar diabetes y enfermedad
cardíaca.
Los autores les pidieron a 85 varones y
mujeres de entre 11 y 17 años con
sobrepeso que respondieran un cuestionario
inicial y dos años después
sobre hábitos alimentarios. A esa
edad, dijo Davis, la dieta de algunos tiende
a empeorar.
El consumo de fibra bajó unos 3 gramos
por cada 1.000 calorías consumidas
en 46 participantes y creció en la
misma proporción en otros 35.
La grasa abdominal aumentó un 21
por ciento en los que comieron menos fibra,
pero disminuyó un 4 por ciento en
los que elevaron su consumo.
Los resultados fueron publicados en American
Journal of Clinical Nutrition.
"Hasta una leve reducción de
la fibra alimentaria tiene un efecto metabólico
muy significativo", señaló
Davis. El consumo de fibra recomendado para
los jóvenes es de 14 gramos por cada
1.000 calorías consumidas o unos
25-30 gramos por día.
A partir de esos resultados, indicó
Davis, aumentar 6 gramos diarios de fibra
(la mitad de una taza de porotos o una tortilla
de trigo integral) modificaría tremendamente
el tamaño de la cintura de los jóvenes.
"Es un objetivo posible para los niños",
dijo.
Las personas de cualquier edad que quieren
mejorar el consumo de fibra tienen que leer
con cuidado las etiquetas de los alimentos.
"Que diga 'trigo integral' o 'multigrano'
no significa que sea una buena fuente de
fibra. Las personas piensan que si es marrón,
es trigo y es bueno, pero no es necesariamente
así", explicó la autora.
En cambio, Davis recomendó a las
personas que verifiquen la Información
Nutricional de la etiqueta para saber cuántos
gramos de fibra contiene ese alimento por
porción.
La investigadora no aseguró que los
resultados puedan aplicarse a jóvenes
con otros orígenes étnicos
porque los latinos serían más
propensos que los blancos y los negros a
acumular grasa en la zona abdominal.
"El aumento del consumo de fibra tendría
efectos positivos en todas las culturas,
pero distintos", concluyó Davis.
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