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||| VIVIR
CERCA DEL HUMO DEL TRÁFICO DUPLICA
EL DETERIORO DE LAS ARTERIAS |
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JANO · 08 Febrero 2010
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Un estudio demuestra por primera vez que
la polución del tráfico rodado
puede provocar cambios tan complejos en
las arterias como la ateroesclerosis.
Las arterias de las personas que viven a
100 metros de una autopista o carretera
transitada se deterioran a una velocidad
de más del doble del proceso habitual,
según un estudio que ha cuantificado
científicamente por primera vez la
relación entre contaminación
atmosférica y deterioro de la salud.
El trabajo, desarrollado por el Centro de
Investigación en Epidemiología
Ambiental (CREAL) de Barcelona, junto con
investigadores de Suiza y de la Universidad
del Sur de California, constató que
aquellos que habitan en lugares cercanos
al humo del tráfico rodado aceleran
el crecimiento de la placa de sus arterias
hasta los 5,5 micrómetros por año,
más del doble de la media de su crecimiento
anual.
Los resultados son especialmente relevantes
en el caso de los países occidentales,
según el investigador del CREAL y
coautor del estudio, Xavier Basagaña,
ya que las enfermedades cardiovasculares
son la primera causa de muerte, por delante
del cáncer. Cada semana mueren 770
españoles por alguna cardiopatía
isquémica -infarto, angina de pecho
y muerte súbita-.
El estudio 'Contaminación atmosférica
y Evolución de la Arterioesclerosis
en Adultos', que publica la revista científica
PLoS ONE, muestra por primera vez que la
polución del tráfico rodado
puede causar cambios tan complejos en las
arterias como la ateroesclerosis -una dolencia
en la que el material graso se acumula en
las paredes de las arterias hasta desencadenar
un infarto-.
Asimismo, los científicos lograron
constatar que los efectos de la contaminación
eran más graves en los pacientes
que recibían tratamiento para reducir
el colesterol, al contar con un riesgo inicial
más alto, y en aquellos con un nivel
socioeconómico bajo, por la combinación
con otras factores: una dieta pobre y el
estrés al que están expuestos.
El estudio contó con la participación
de unas 1.500 personas de Los Ángeles
(Estados Unidos), a los que se les midió
la progresión de la ateroesclerosis
cada seis meses durante tres años,
si bien esta ciudad de California presenta
unos niveles de contaminación por
debajo de los niveles máximos recomendados
por la Organización Mundial de la
Salud (OMS).
Mientras Los Ángeles presenta una
concentración de partículas
nocivas en el aire de entre 25 y 30 microgramos
por metro cúbico, en Barcelona los
niveles llegan a situarse entre 45 y 50
-la recomendación máxima de
la OMS es de 40-.
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