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||| UN
MAYOR CONSUMO DE VITAMINA K REDUCE EL RIESGO
DE CÁNCER |
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NUEVA YORK (Reuters Health)
2 de abril, 2010.
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Las personas que consumen más vitamina
K a través de los alimentos serían
menos propensas a desarrollar o morir de
cáncer, en especial de pulmón
o de próstata, que las que ingieren
relativamente poca cantidad, según
un nuevo estudio.
La investigación, publicada en American
Journal of Clinical Nutrition, es la primera
que analiza la relación entre el
consumo de vitamina K y el riesgo de desarrollar
o morir de cáncer. Un estudio previo
lo había identificado con una disminución
del riesgo de sufrir cáncer de próstata.
Los resultados no prueban que consumir más
vitamina K reduzca el riesgo de sufrir de
ciertos tumores, pero aportan la base para
investigarlo, opinó el equipo de
Jakob Linseisin, del Centro de Investigación
del Cáncer de Alemania, en Heidelberg.
La vitamina K existe en dos formas naturales.
Por un lado, en la vitamina K1, o filoquinona,
presente en gran cantidad en los vegetales
de hoja verde y en algunos aceites vegetales,
como la canola y los aceites de soja. Por
el otro, en la vitamina K2, o menaquinona,
de la que la carne y el queso son las principales
fuentes alimentarias.
En el nuevo estudio, la vitamina K2, que
los participantes obtuvieron frecuentemente
a través del queso, estuvo asociada
con la posibilidad de desarrollar o morir
de cáncer, no así la vitamina
K1.
Los resultados surgen de datos de 24.340
adultos en Alemania, de entre 35 y 64 años,
y sin cáncer al inicio del estudio.
El equipo estimó el consumo habitual
de vitamina K de los participantes según
un cuestionario alimentario detallado.
En la siguiente década, a 1.755 participantes
se les diagnosticó cáncer
de colon, mama, próstata o pulmón,
de los cuales 458 murieron durante el estudio.
En general, el equipo halló que el
cuarto de los participantes con el mayor
nivel de vitamina K2 eran un 28 por ciento
menos propensos a haber muerto por alguno
de los cánceres que el cuarto de
los hombres y mujeres que menos vitamina
consumían.
Eso fue así tras considerar factores
como la edad, el peso, el ejercicio, el
tabaquismo y el consumo de otros nutrientes,
como la fibra y el calcio.
El 2,6 por ciento (156) del cuarto de participantes
que menos vitamina K2 consumía murió
por uno de los cuatro cánceres. Lo
mismo ocurrió en el 1,6 por ciento
de los participantes que más vitamina
obtenían de los alimentos.
Cuando el equipo analizó cada tipo
de cáncer, no identificó una
relación entre la forma de la vitamina
K y el cáncer de mama o de colon.
De todos modos, un alto consumo de vitamina
K2 estuvo asociado con un menor riesgo de
desarrollar o morir por cáncer pulmonar,
una enfermedad en la cual el tabaquismo
es el principal factor de riesgo, o de desarrollar
cáncer de próstata.
El 0,8 por ciento (47) del cuarto de los
participantes que menos vitamina K2 consumían
desarrollaron cáncer pulmonar, versus
el 0,4 por ciento del cuarto que más
vitamina K2 obtenían con la dieta.
Hubo 111 casos de cáncer de próstata
en el cuarto de los hombres que menos vitamina
K2 consumían y 65 casos en el grupo
que más vitamina ingerían.
En teoría, la vitamina K podría
proporcionar algo de protección contra
el cáncer. A menudo, se utiliza para
contrarrestar dosis muy altas de anticoagulantes,
aunque eso no tiene una relación
obvia con la aparición del cáncer.
Pero, en estudios en laboratorio, la vitamina
inhibió el crecimiento de células
tumorales y promovió la apoptosis,
un proceso por el cual las células
anormales se "suicidan".
Pero se desconoce si, en el estudio, el
consumo de vitamina K fue lo que redujo
el riesgo de desarrollar cáncer.
Una limitación fue que el equipo
estimó el consumo de vitamina K según
los hábitos alimentarios que informó
cada participante, que la mayoría
del aporte de vitamina K provino del queso
y que, según el equipo, es posible
que otros componentes de la dieta estén
asociados con el nivel de riesgo de desarrollar
cáncer.
FUENTE: American Journal of Clinical Nutrition,
online 24 de marzo del 2010.
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