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||| TRATAR
EL INSOMNIO CON LA LUZ DEL DÍA |
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PATRICIA MATEY
MADRID. 20/04/2010
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Las deficientes horas de sueño de
los adolescentes es un tema que trae de
cabeza desde hace años a padres,
profesores y especialistas. Pero tratar
de solucionar este problema es, al parecer,
más sencillo de lo que hasta ahora
se había pensado.
Al menos eso es lo que se desprende de un
nuevo estudio publicado en la revista 'Neuroendocrinology
Letters'. En él y, por primera vez,
se desvelan uno de los motivos por el que
los jóvenes 'mantienen los ojos como
platos' hasta bien entrada la noche: no
les dé la luz del día lo suficiente.
Es conocido que los chicos y chicas tienen
problemas para conciliar el sueño.
La razón está en que el ritmo
circadiano del cuerpo se modifica en la
pubertad lo que provoca que se duerman más
tarde y se levanten también más
tarde por las mañanas.
Sin embargo, y gracias a un ensayo realizado
por investigadores del Programa en Iluminación
del Instituto Politécnico del Centro
de Investigación Rensselaer, en Berlín
(Alemania), se ha podido constatar que la
falta de exposición diaria a la luz
contribuye a este retraso en el inicio del
sueño.
En él participaron 11 estudiantes
que utilizaron a lo largo de cinco días
unas gafas especiales que evitaban la longitud
de onda corta (luz azul). Posteriormente,
los autores recopilaron la información
sobre el sueño de los participantes
y constataron que este hecho motivó
en todos ellos un retraso de 30 minutos
en el inicio del mismo.
"A medida que los adolescentes pasan
más tiempo en zonas interiores, se
pierden las horas de luz de la mañana
esenciales para estimular al sistema biológico
que regula el ciclo sueño- vigilia",
señala Mariana Figueiro, autora principal
del ensayo.
"Al no recibir la luz diurna, se retrasa
el inicio de producción de la melatonina,
la hormona que indica al cuerpo cuándo
es de noche", explican los autores
que insisten en que durante el ensayo la
'aparición' de la hormona se retrasó
seis minutos por cada día que los
adolescentes tuvieron limitada la exposición
a la luz azul.
Añaden a este hecho que "desafortunadamente
las escuelas, donde los adolescentes pasan
la mayoría de su tiempo, no cuentan
con la luz eléctrica adecuada ni
con la luz del día necesaria para
estimular al sistema circadiano que regula
la temperatura corporal, estado de alerta,
el apetito, las hormonas y los patrones
de sueño".
Los datos aportados por los investigadores
alemanes forman parte de un estudio más
amplio en el que se van a examinar, además
del impacto de la eliminación de
la luz azul de la mañana, el de la
época estacional y la mayor exposición
a la luz por la tarde durante los meses
de primavera en el inicio de la producción
de la melatonina de los adolescentes.
Nuevo diseño
de escuelas
Para los autores, estos hallazgos deberían
servir para replantearse el diseño
de los colegios. "Dejar que la luz
del día se pueda recibir en las escuelas
es simple, y un tratamiento no farmacológico
que ayudaría a los estudiantes a
dormir más".
Al mismo tiempo de darse a conocer este
trabajo, se ha presentado otro estudio relacionado
con el sueño en la reunión
anual de la Asociación Americana
para el Avances de las Ciencias (AAAS, sus
siglas en inglés) que se celebró
el mes pasado en San Diego (Estados Unidos).
Gracias a él, podemos decir que los
españoles son 'sabios', aunque sólo
sea por defender y practicar la vieja y
sana costumbre de dormir la siesta. Investigadores
estadounidenses acaban de sumar evidencia
científica a los beneficios de este
sueño corto tras comprobar que no
sólo 'refresca' la memoria, si no
que, además, eleva la capacidad cerebral
para aprender.
Matthew Walker, de la Universidad de California,
es el autor principal del trabajo, en el
que han participado 39 jóvenes sanos.
Todos fueron divididos en dos grupos. Mientras
que uno de ellos durmió una siesta
de 90 minutos a las 14:00 horas, el otro
no dio ninguna cabezada. Cuatro horas más
tarde, los científicos pidieron a
todos ellos que realizaran una serie de
ejercicios de aprendizaje.
Los datos revelan que aquéllos que
sestearon obtuvieron mejores puntuaciones
en los ejercicios que los que no. "Nuestros
datos refuerzan la hipótesis de que
dormir es necesario para almacenar la memoria
a corto plazo y para abrir 'habitaciones'
para la nueva información",
comenta el doctor Walker.
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