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||| BAJA
ESTATURA, MÁS RIESGO CARDIOVASCULAR |
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CRISTINA G. LUCIO
MADRID.- Junio, 2010.
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Junto a la hipertensión, los niveles
de colesterol o la obesidad, la estatura
también podría influir en
las posibilidades que tiene un individuo
de desarrollar un problema cardiovascular.
Así lo asegura una revisión
de estudios que se publica esta semana en
'European Heart Journal', la revista de
la Sociedad Europea de Cardiología.
Según sus datos, las personas de
baja estatura tienen un riesgo cardiovascular
considerablemente mayor que el que poseen
sus congéneres más altos.
Esta asociación se sugirió
por primera vez en 1951 y, desde entonces,
se han sucedido los estudios sobre el tema.
Sin embargo, las conclusiones eran contradictorias.
"Y nadie había hecho una
verdadera revisión sistemática",
comentan los autores de esta investigación,
que decidieron poner punto y final a esta
carencia.
Tras bucear en la literatura científica,
identificaron un total de 52 trabajos
sobre el tema que cumplían sus
requisitos para la investigación.
Repasaron sus resultados -en 22 de ellos
realizaron un tipo específico de
revisión denominado meta-análisis-
y eliminaron posibles factores de pudieran
influir en los datos finales.
Debido a las diferencias entre los trabajos,
en lugar de definir estrictamente las categorías
para bajos y altos, los investigadores decidieron
comparar la información de las
personas de menor estatura con la de los
individuos de más altura.
¿1,65 ó 1,77?
De media, los hombres bajos estudiados estaban
por debajo de los 165,4 cm, una cifra que
bajaba a los 153 cm en el caso de las mujeres.
En cambio, se consideraron altos a los varones
que medían más de 177,5 centímetros
y a las mujeres que superaban los 166,4
cm.
Al revisar la información sobre sus
problemas de corazón, los investigadores
comprobaron que había una relación
clara entre la estatura y el riesgo cardiovascular.
"Nuestros datos muestran que una estatura
baja en la edad adulta confiere un riesgo
de morbilidad y mortalidad cardiovascular;
1,5 veces mayor que el de los individuos
altos", comentan los investigadores,
miembros de la Universidad de Tampere (Finlandia).
En sus conclusiones, estos investigadores
reconocen que, debido a la heterogeneidad
de los estudios, no han podido establecer
cuál es la estatura crítica
a partir de la cual el riesgo cardiovascular
comenzaría a ser más alto.
Además, tampoco han podido dilucidar
qué mecanismos están detrás
de esta asociación.
Entre las hipótesis que barajan destacan
especialmente la posibilidad de que las
personas más bajas tengan también
un calibre arterial más pequeño,
lo que haría más sencilla
la obstrucción de los vasos. En este
sentido, reclaman más estudios al
respecto que aclaren esta posible relación.
En un editorial que acompaña a este
trabajo en 'European Heart Journal', el
investigador finlandés Jaakko Tuomilehto,
subraya la importancia de estos datos -si
bien matiza que se basan en estudios observacionales
y que deben corroborarse- y recuerda que
estas conclusiones no suponen un seguro
de vida para aquellos con más centímetros.
"Los altos no tienen una protección
contra las enfermedades coronarias.
Ellos también tienen que prestar
atención a los mismos factores de
riesgo", concluye.
Para Manuel Jiménez Mena, responsable
de la Unidad Coronaria del Hospital Ramón
y Cajal de Madrid, los resultados de este
trabajo no son suficientes para incluir
la estatura entre los factores de riesgo
a tener en cuenta para evaluar el riesgo
cardiovascular.
Debido a la heterogeineidad de los estudios
que se han comparado, es fácil que
no se hayan tenido en cuenta importantes
factores de confusión. "La estatura
está determinado por factores genéticos
y también ambientales", comenta
este especialista de la Sociedad Española
de Cardiología, quien subraya que
alguno de estos determinantes puede ser
la verdadera clave de la relación.
En cualquier caso, remarca, "de momento
no hay argumentos suficientes que justifiquen
que se tenga en cuenta la estatura para
la prevención cardiovascular
en la edad adulta".
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