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||| EL
EJERCICIO PODRÍA PROTEGER A LAS NIÑAS
DE DEMENCIA EN LA VEJEZ |
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1 de Julio, 2010. (HealthDay News)
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Si desea ayudar a su hija joven a evitar
la demencia mucho más adelante en
su vida, un estudio reciente sugiere que
tal vez sea buena idea animarla a hacer
ejercicio al aire libre.
Investigadores canadienses piensan que
han encontrado una relación entre
el ejercicio en la adolescencia y menos
casos de senilidad en la vejez de la mujer.
El estudio no prueba de forma definitiva
que el ejercicio reduzca el riesgo de demencia.
Y la investigación se basa se basa
de forma exclusiva en los recuerdos de mujeres
mayores, algunas con señales de demencia,
sobre su niñez.
Aún así, los hallazgos sugieren
que "la actividad física temprano
en la vida es importante para la salud en
la vejez, y sobre todo en la prevención
del deterioro cognitivo en esa etapa. Mientras
más temprano se comience a ser físicamente
activo, mejor", aseguró la autora
del estudio Laura E. Middleton, investigadora
del Centro de Ciencias de la Salud Sunnybrook
de Toronto.
Los científicos han estado intentando
documentar una relación entre el
ejercicio y la demencia a una edad avanzada
con la esperanza de comprender cómo
la actividad física afecta al cerebro.
El nuevo estudio se diseñó
para examinar cómo el ejercicio en
la juventud puede afectar a las mujeres
a una edad avanzada.
Los investigadores preguntaron a más
de 9,300 mujeres en Estados Unidos sobre
sus hábitos de ejercicio antes de
los 18 años de edad, a los 30, a
los 50, y en la vejez. Todas tenían
más de 65 años y la edad promedio
era de 72.
Los hallazgos aparecen en la edición
del 30 de junio de la revista Journal of
the American Geriatrics Society.
Entre el quince al treinta por ciento de
las mujeres refirieron ser inactivas durante
cada periodo de sus vidas. El ejercicio
antes de los 18 pareció ser el que
más influía, ya que cerca
del 17 por ciento de las que no reportaron
ser activas en ese momento tenían
síntomas de demencia, mientras que
apenas 8.5 por ciento de las demás
lo hicieron.
Los investigadores ajustaron sus estadísticas
para que factores como el peso y la edad
no las sesgaran. Después de hacerlo,
las que pensaban que hacían ejercicio
en la juventud seguían teniendo treinta
por ciento menos probabilidades de mostrar
señales de demencia.
Los investigadores no saben si el ejercicio
en la niñez lleva de forma directa
a menos demencia, dado que otros factores,
como la dieta, tal vez tengan que ver. Y
hacer ejercicio en la niñez, como
jugar al aire libre, podría crear
un patrón de actividad física
más adelante en la vida, señaló
Middleton.
Si hay una relación causal entre
el ejercicio precoz y menos declive cognitivo,
dijo que tal vez tenga algo que ver con
la capacidad del cerebro de cambiar y desarrollar
nuevos circuitos. También es posible
que el ejercicio lleve a menos obstrucción
de los vasos sanguíneos en el cerebro,
comentó.
No está claro si los hombres podrían
obtener el mismo beneficio. El estudio sólo
observó a mujeres, apuntó
Middleton, e investigaciones previas han
sugerido que las mujeres obtienen un mayor
beneficio del ejercicio que los hombres.
Greg Cole, investigador del cerebro que
está familiarizado con los hallazgos,
dijo que los científicos están
interesados en los beneficios del ejercicio
para el declive cerebral, pero se están
enfocando en estudiar a las personas mayores
en lugar de mirar hacia la niñez.
Cole señaló que la dependencia
del estudio de la memoria de personas mayores
"hace que uno se pregunte" en
su confiabilidad. Pero se podría
suponer que los hábitos infantiles
llevan a hábitos de por vida, que
podrían contribuir a los beneficios
del ejercicio en adultos observados en otros
estudios, apuntó Cole, profesor de
medicina y neurología de la Universidad
de California, en Los Ángeles.
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